Las bendiciones a las madres

La costumbre era que a los dos o tres días de haber dado a luz la madre fuera con el recién nacido a la puerta de la iglesia a recibir las bendiciones. Narra el caso de una mujer que al no haberse casado no pudo ir a recibirlas, algo que fue un escándalo en el pueblo. Tras ello la mujer apenas salió a la calle.

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